Río de Janeiro (EFE).- La estatal responsable por las exportaciones de armas de Rusia, Rosoboronexport, anunció que ofrecerá cooperación tecnológica a los países de Latinoamérica en la producción de equipos militares, en la mayor feria de defensa de Brasil, que comenzó este martes en Río de Janeiro.
«El principal objetivo de la participación de Rosoboronexport es discutir proyectos de cooperación tecnológica con países de Latinoamérica», afirmó el director general de la estatal rusa, Alexander Mikheev, en un comunicado distribuido por la empresa.
Rosoboronexport no participaba desde 2019 en la feria brasileña, que es la mayor para los sectores de defensa y seguridad de América Latina y cuya decimoquinta edición se extenderá hasta el viernes en Río.
Mikheev afirmó que las empresas rusas pretenden asociarse a proyectos en América Latina «para el desarrollo y la producción conjunta de armas pequeñas, vehículos aéreos no tripulados, armas de precisión, vehículos blindados y equipos navales».
Aseguró que actualmente el principal objetivo de cualquier país que produce armas y equipos militares es alcanzar una «autonomía estratégica» y que Rusia está dispuesta a ayudar a las naciones de América Latina en el desarrollo de su industria de defensa.
Según el director de Rosoboronexport, la tendencia de los países a buscar cooperación para el desarrollo de su industria de defensa permitirá que los proyectos con transferencia de tecnología aumenten un 95 % hasta 2030.
Pese a los ambiciosos objetivos, Rosoboronexport montó un pequeño estand en el evento en comparación con los de otros importantes fabricantes de armas, en el que tan solo expone mínimas réplicas de algunos de los productos militares que, en su opinión, «son los de mayor interés en la región».
El estand, sin embargo, cuenta con una amplia sala para reuniones privadas, que ocupa la mayor parte del espacio.
Entre las réplicas de armas exhibidas por Rosoboronexort destacan la de los cazas de quinta generación Su-57E y Su-35, la del vehículo blindado T-90MS, y la del navío de transporte y desembarque de alta velocidad BK-16E.
Según Rosoboronexport, se trata de productos que han sido probados en condiciones reales de combate y que fueron fabricados a partir de la opinión de representantes de fuerzas y de organismos de seguridad que hoy cumplen misiones en la «Operación Militar Especial», como Rusia se refiere a la guerra en Ucrania.
«Rosoboronexport está dispuesto a discutir nuevos proyectos de cooperación industrial basándose en los productos presentados en la exposición» y «discutirá la ampliación de la colaboración y el desarrollo de nuevos proyectos con empresas públicas y privadas de América Latina», agrega la nota.
Según el comunicado, los ejecutivos de la empresa de Rusia tienen previstas reuniones y negociaciones en Río con representantes de los ministerios de Defensa y de las Fuerzas Armadas de Brasil y de otros países de Latinoamérica.
Brasil quiere ser una potencia militar en Latinoamérica
Brasil quiere consolidarse como la mayor potencia de la industria militar de América Latina, afirmó este martes el ministro de Defensa, José Múcio, al inaugurar la feria LAAD 2025, la más importante del país en este sector.
«Este evento (…) abre grandes posibilidades para la industria de defensa de Brasil y para consolidarnos como una potencia en el sector», afirmó Múcio ante cerca de 200 delegaciones, incluyendo ministros y altos oficiales de países de América Latina.
El ministro explicó que los fabricantes brasileños de equipos militares y de seguridad realizaron el año pasado exportaciones a 140 países por 1.780 millones de dólares, valor en un 22 % superior al de 2023, y fueron responsables por el 3,58 % del PIB del país.
Múcio recordó que el Gobierno brasileño lanzó este año un nuevo programa de incentivo a la industria de defensa que prevé inversiones por 112.900 millones de reales (unos 19.867 millones de dólares), de los que un 70,1 % son recursos públicos.
El principal objetivo del programa es elevar el dominio de las tecnologías actualmente esenciales para la defensa y la soberanía, como radares, satélites y cohetes, del actual 42 % hasta el 55 % en 2026 y hasta el 75 % en 2033.
El programa también busca el desarrollo de proyectos en otras áreas estratégicas como energía nuclear, sistemas de comunicación y sensores, sistemas de propulsión y vehículos autónomos y drones.
Múcio dijo que futuras fases tienen que incluir proyectos en inteligencia artificial y nanotecnología, que presentan gran potencial para la industria de defensa.