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Julio Le Parc en Albarran Bourdais: luz para la vivencia

Julio Le Parc en Albarran Bourdais: luz para la vivencia
Madrid,

Desde los inicios de su trayectoria, no ha querido nunca Julio Le Parc asumir una definición del arte como objeto producido que reúna características heredadas del pasado y sume otras que sean fruto de su tiempo o de la personalidad de su autor: constituye para él, antes y por encima de cualquier consideración material, una experiencia transformadora del espectador y del entorno en el que esas obras se muestran. Figura fundamental del cinetismo en Latinoamérica, precursor de la llamada estética relacional y casi un apóstol de la inmersión del público en las creaciones, este artista argentino recurre a materiales sencillos pero reflectantes, lentes y motores para llevar a cabo magnéticas instalaciones de luz en movimiento.

Nacido en 1928 en Mendoza y formado junto a Lucio Fontana, e inmerso en los movimientos de vanguardia en desarrollo en Buenos Aires, está siendo objeto de diversas muestras retrospectivas en los últimos años en su país y en Europa; la primera suya que puede verse en Madrid en las últimas tres décadas la acoge, hasta el próximo 28 de abril, Albarrán Bourdais, firma que lo representa desde el pasado enero. Reúne la exhibición una veintena de piezas, entre pinturas y esculturas representativas de su trayectoria y nuevas obras que continúan respondiendo a su constante participación en el cinetismo y el op art: estructuras móviles de gran formato, relieves y series pictóricas articuladas siempre en torno a la forma, la geometría, la luz, el color, el movimiento y el estudio de sus posibilidades perceptivas.

Sus análisis constantes del dinamismo y de los modos en que tonalidades, formas y luz podían generarlo comenzaron para Parc, fundamentalmente, a raíz de su traslado a París en 1958: en la capital francesa, junto a Horacio García Rossi, Francisco Sobrino, François Morellet, Joël Stein y Yvaral, puso en marcha el colectivo GRAV (Groupe de Recherche d’Art Visuel), que propugnaba la utilización de esos recursos básicos de la creación plástica para acercarse al espectador, a uno amplio: la paleta, la geometría y los juegos perspectívicos derivados de la imbricación de una y otra debían, a su juicio, ponerse al servicio de la democratización de la experiencia del arte, de la aproximación a la creación de un público que no había de requerir mediación.

Concedieron un valor esencial a la interpretación intuitiva que habría de suscitar ese encuentro con quien contemplara: la atención a sus intervenciones públicas, sus esculturas ópticas y sus experimentaciones con el color y la luz habría de ser más lúdica que intelectual, un planteamiento entonces disruptivo.

Julio Le Parc. En movimiento. Albarrán Bourdais

Recibe al visitante de Albarrán Bourdais la pieza de 2013 Sphère bleu foncé, una gran una esfera resplandeciente de más de dos metros de diámetro elaborada con fragmentos azules semitransparentes que, inevitablemente, modifican nuestra visión de la galería: forma parte de una serie de continuels-mobiles que Le Parc inició en los años sesenta y de la que forman parte experimentos realizados con cajas de luz y elementos móviles. Al disponer este tipo de piezas colgadas del techo, estas interactúan con la luz y el aire circundante, además de con el propio movimiento de los espectadores, siempre mucho más diverso que ante el trabajo sobre pared: De las experiencias (con continuels-mobiles) obtuve la conclusión de que el resultado visual era una situación siempre diferente y, sin embargo, la misma.

Julio Le Parc. En movimiento. Albarrán Bourdais
Julio Le Parc. En movimiento. Albarrán Bourdais

Entre los lienzos presentes en esta muestra podemos destacar Ondes y Série 16, series en las que la aplicación de los citados principios organizativos de luz, geometría y color -limitados los suyos a catorce, blanco, negro y grises al margen- quería favorecer la conexión más próxima posible entre obra y espectador, lejos de barrer hacia el terreno de lo críptico. En ambas Le Parc se valió de sistemas meticulosos de correlación de formas y de gradaciones suaves de color para generar sensación de movimiento, con fines de ilusionismo; en dichas gradaciones trabajaba con instrumentos como el aerógrafo y la pistola pulverizadora, que le posibilitaban modular las superficies conforme a sus deseos.

Albarrán Bourdais nos enseña igualmente series pasadas y recientes de su conjunto Alchimies, en el que comenzó a trabajar en 1958, cuando aún residía en Buenos Aires: las últimas entran en relación con las que elaboró en los ochenta; si estas últimas remiten a la transformación alquímica de los materiales a través de mecanismos tubulares, las últimas, datadas el año pasado, aluden a las propiedades inmateriales de la luz y el movimiento mediante puntos multicolores aparentemente infinitos. Pese a su vertebración muy ordenada, evocan estas obras, de forma clara, el caos cósmico, entrelazándose en ellas lo estable y lo que no lo es.

Julio Le Parc. En movimiento. Albarrán Bourdais
Julio Le Parc. En movimiento. Albarrán Bourdais
Julio Le Parc. En movimiento. Albarrán Bourdais
Julio Le Parc. En movimiento. Albarrán Bourdais

Entre sus trabajos históricos en Madrid podemos mencionar también una serie de pinturas en blanco y negro que comenzó en aquel año fundamental de 1958, cuando en París conoció a Vasarely, precursor del op art: hablamos de composiciones cuadriculadas y de formas geométricas hechas en blanco, negro y gris que utilizaría como punto de partida para posteriores estudios metódicos sobre el color y la forma como generadores de dinamismo por la vía de la repetición, a través de variaciones, secuencias y progresiones.

Como es fácil de atisbar, Le Parc hace uso de esbozos y maquetas en las investigaciones que materializa en pinturas y esculturas, y en la galería veremos algunos, como los estudios para relieves de los sesenta previos a su pieza en madera Relief couleur (1973), una superficie modulada que él concibió como una trampa de luz cuyos elementos reales se confunden con las formas producidas por los reflejos y las sombras. A su lado contemplaremos Torsion 6 (2004), una obra de acero inoxidable ideada a partir de varillas cuyas terminaciones dibujan un volumen en el espacio, parecido a la forma de un árbol. El público tendrá que desplazarse por el espacio para apreciar verdaderamente las distintas formas en las que la luz incide sobre la superficie satinada de la pieza.

Ante Le Parc, el movimiento importa en el adentro y el afuera.

Julio Le Parc. En movimiento. Albarrán Bourdais
Julio Le Parc. En movimiento. Albarrán Bourdais
Julio Le Parc. En movimiento. Albarrán Bourdais
Julio Le Parc. En movimiento. Albarrán Bourdais

Julio Le Parc. “En movimiento”

ALBARRÁN BOURDAIS

C/ Barquillo, 13

Madrid

Del 6 de marzo al 26 de abril de 2025

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