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El SOS de los científicos estadounidenses llega a Europa, dispuesta a atraer talento

Redacción Ciencia (EFE).- El recorte de fondos y los cambios en el sistema de ciencia de la administración de Donald Trump han provocado que casi 2.000 investigadores en ese país enviaran, esta semana, un SOS al pueblo estadounidenses, una llamada que ha cruzado fronteras. Países europeos empiezan a movilizarse para captar este talento.

Investigadores estadounidenses de universidades, de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y de otros centros llevan semanas denunciando, en prensa y en las calles, lo que podría desembocar en una pérdida de liderazgo mundial de Estados Unidos en este campo.

Carta abierta firmada

La última acción importante y que ha tenido eco internacional ha sido la publicación, el pasado lunes, de una carta abierta firmada por casi dos millares de investigadores, en la que piden al Gobierno de Trump que cese su ataque generalizado a la ciencia y en la que hablan de censura y destrucción de la independencia del colectivo.

El ministro de Enseñanza Superior, Philippe Baptiste, quiere atraer a científicos de EEUU. EFE/EPA/Teresa Suarez

«Compartimos diversas convicciones políticas, pero como investigadores, estamos unidos en el deseo de proteger la investigación científica independiente. Enviamos este SOS para lanzar una advertencia clara: la actividad científica del país está siendo diezmada».

Los firmantes -a título individual y entre los que hay premios nobel- son miembros de las academias nacionales de ciencias, ingeniería y medicina, y señalan que el Ejecutivo de Trump está recortando «drásticamente» la financiación de las agencias científicas y de los laboratorios, cancelando subvenciones a investigadores y obstaculizando la cooperación científica internacional.

Recortes

Estos recortes están obligando a las instituciones a «pausar la investigación» (incluidos estudios sobre nuevos tratamientos), a despedir al profesorado y a dejar de matricular a estudiantes de posgrado, lamentan los científicos, entre los que se encuentran varios españoles que investigan allí, como Antoni Ribas o Joan Massagué.

El texto advierte de que si se desmantela la investigación se perderá «ventaja científica».

«Otros países liderarán el desarrollo de nuevos tratamientos para enfermedades, fuentes de energía limpia y las tecnologías del futuro (…). El daño a la labor científica de nuestra nación podría tardar décadas en revertirse».

Europa escucha el SOS

Esta llamada de socorro y anteriores empiezan a escucharse en Europa. Por ejemplo, ocho economistas alemanes pidieron esta semana al Gobierno de su país que lance un programa para atraer talento de EE.UU., donde -apuntan- los investigadores más punteros están sufriendo cada vez más los recortes.

En una carta abierta publicada en el semanario Der Spiegel, opinan que pese al riesgo que esto entraña para la innovación y el bienestar a nivel mundial, también comporta una «oportunidad para Alemania y Europa», pero para ello hay que crear «planes generosos y precisos».

En Francia también se están movilizando. Su Gobierno anunciará un plan -en coordinación con universidades y centros de investigación- para atraer a los científicos que decidan irse de Estados Unidos, tal y como ya adelantó a EFE el ministro de Enseñanza Superior, Philippe Baptiste.

Baptiste estimó que en Francia y en otros países europeos como Alemania y España «hay una tradición de acogida, de libertad académica», la misma que muchos investigadores, académicos y científicos del otro lado del Atlántico ven ahora amenazada.

La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant.-EFE/ Mariscal

El debate llega al Parlamento Europeo

El debate, en concreto la situación de los investigadores europeos en centros estadounidenses también llegó al Parlamento Europeo. Allí, la comisaria de Empresas emergentes, Investigación e Innovación, Ekaterina Zakharieva, defendió la libertad de cátedra, que Bruselas considera comprometida en Estados Unidos en ámbitos como el cambio climático, las vacunas o las minorías, y también en otros países.

«La libertad de cátedra, la libertad académica, se ve amenazada en todo el mundo (…). Como centro de la ilustración y de la revolución científica, Europa tiene una responsabilidad en la defensa de la libertad de cátedra».

«No podemos quedarnos de brazos cruzados», declaró el lunes la comisaria, quien aseguró que «Europa tiene que ser el mejor lugar para practicar la ciencia y para investigar, un lugar que atraiga y retenga a los investigadores tanto de la Unión Europea como de fuera».

Precisamente a Zakharieva se dirigieron por carta hace unas semanas varios ministros del ramo, entre ellas la española Diana Morant. En la misiva escriben que el contexto internacional actual recuerda que la libertad de la ciencia puede ponerse en peligro en cualquier lugar y en cualquier momento.

Si bien no mencionan expresamente a Estados Unidos, los ministros afirman que la Unión Europea tiene muchos activos para atraer talentos internacionales y piden una acción inmediata y diálogo para coordinar esfuerzos, así como la organización de una conferencia de alto nivel.

Los científicos se interesan por Europa

Hace unos días, la revista Nature publicó una encuesta realizada entre sus lectores, a los que preguntó si eran investigadores en EE.UU. y barajaban abandonar el país; un 75 % (1.200) contestó que sí.

Luis Serrano, director del Centro de Regulación Genómica de Barcelona, confirma que desde hace un mes y medio su centro ha recibido unas 10/12 muestras de interés de investigadores que están en Estados Unidos, pero en general no son nativos de ese país.

Para acoger este talento en España, asegura Serrano a EFE, hay que mejorar la financiación de los mejores centros y universidades y dotar de más dinero a programas como Atrae o Icrea, pero todo ello bajo libre competencia, es decir, que el mejor candidato saque la plaza (que compitan en igualdad de oportunidades los de EE.UU. y los demás).

Atrae es un programa de atracción y retención de investigadores de excelencia con experiencia en países extranjeros para trabajar en España, impulsado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

En sus dos primeras convocatorias -ya se ha anunciado la tercera- se ha fichado a 58 investigadores y ahora el departamento de Morant está trabajando en su fortalecimiento y aumento de presupuesto, según fuentes del ministerio.