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‘El puente de Waterloo’ de Derain vuelve al Thyssen después de 15…

    MADRID, 3 Abr. (EUROPA PRESS) –

   La obra ‘El puente de Waterloo (1906)’, de André Derain, vuelve a exponerse en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza después de una restauración y estudio técnico que ha durado 15 meses para recuperar el color y luminosidad con que fue concebida.

   Así, el lienzo tendrá una sala especial en la pinacoteca, en la que podrá visitarse como parte de un montaje original que forma parte de la colección permanente hasta el próximo 23 de junio.

    Para conocer «a fondo» el estado de conservación y la manera de trabajar del pintor, el equipo de restauración del museo ha llevado a cabo una investigación científica a través de técnicas como la radiografía, la reflectografía infrarroja, la fotografía rasante y transmitida y el análisis de los materiales, según explica el Thyssen en un comunicado.

    Precisamente, tras el estudio técnico, se ha realizado un «complejo» trabajo de restauración para contrarrestar la degradación que la pintura ha sufrido con el paso del tiempo y que ha incluido el refuerzo del lienzo, la consolidación de la capa de pintura y la eliminación de la suciedad, la contaminación y el barniz envejecido.

   En ese sentido, el soporte, que presentaba daños estructurales –especialmente en el perímetro, donde había desgarros del lienzo que podían comprometer su tensión y estabilidad física– ha necesitado suturas para dichos desgarros y refuerzos. Además, en la zona superior derecha se ha detectado un antiguo daño en la tela que se intervino en el pasado mediante la aplicación de un grueso parche que se ha mantenido, ya que no afecta a la capa pictórica, que permanece estable.

    El estudio de la técnica pictórica de Derain ha demostrado ser «poco habitual», ya que utiliza pinceladas de colores «casi puros» junto a zonas donde se deja entrever el lienzo con una ausencia total de pintura. La capa de preparación a la vista aumenta, además, la luminosidad de la obra, gracias a una mayor concentración de blanco de plomo, junto al carbonato cálcico y la sílice.

   Por otro lado, gracias a la fotografía con luz rasante, se ha podido observar el volumen de las pinceladas que Derain aplicó en el lienzo y se ha comprobado que las zonas con más grosor son las que realiza en el cielo, sobre todo en la esquina superior derecha, donde representa la intensidad de la luz del sol, y las pinceladas son verticales.

    Mientras, en la zona central del horizonte, con el puente y los edificios, la pintura es más fina, lisa y casi continua, lo que aporta profundidad, mientras que en la zona del río vuelve a emplear más carga de pintura.