China prosigue por segundo día con su exhibición de músculo militar en uno de los puntos más calientes de la geopolítica global. El Ejército Popular de Liberación (EPL, el ejército chino) ha intensificado este miércoles los ejercicios bélicos alrededor de Taiwán, la isla autogobernada que Pekín considera una parte inalienable de su territorio, y a la que Estados Unidos apoya militarmente. Las fuerzas terrestres que participan en los juegos de guerra ―los primeros de envergadura desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca ― han realizado “ejercicios de fuego real de largo alcance” en aguas del Mar del Este de China, y lanzado “ataques de precisión contra objetivos simulados”, según ha anunciado el coronel Shi Yi, portavoz del Comando del Teatro Oriental del EPL, y ha recogido la agencia oficial china Xinhua. Entre los puntos ficticios de ataque hay “importantes puertos e instalaciones energéticas”, aunque no se han especificado más detalles.
Taiwán, que ha condenado “enérgicamente” las maniobras, desplegó ya el martes aviones, buques y sistemas de misiles en tierra “para vigilar de cerca” la situación, según el Ministerio de Defensa. Hasta las seis de la mañana del miércoles (medianoche en la España peninsular), las fuerzas armadas taiwanesas habían detectado 76 aviones y 15 buques del ejército chino alrededor de la isla, y casi cuatro decenas de cruces por parte de artefactos del EPL de las líneas y demarcaciones que Taipéi considera sensibles por la proximidad a su territorio.
El teatro bélico ha sido bautizado Trueno del Estrecho 2025-A, lo que sugiere que habrá próximas ediciones a lo largo del año, y en él participan de forma conjunta el Ejército, la Marina, la fuerza aérea y la de misiles del EPL. Sus operaciones se han desplegado este miércoles en aguas del centro y sur del Estrecho de Taiwán, según el citado portavoz chino. Además del entrenamiento con fuego real, el ejercicio se centra en acciones de “verificación e identificación, advertencia y expulsión, interceptación y detención” con la intención de poner a prueba “las capacidades de control regional, bloqueo conjunto y ataque de precisión de las tropas”.
En las maniobras, China ha hecho alarde de equipo “avanzado” como los misiles de capacidad hipersónica YJ-21, un arma presentada en 2022, y los bombarderos de largo alcance H-6K, según los vídeos del EPL analizados por Global Times, diario vinculado al Partido Comunista chino. La aparición de ambos indica “un alto nivel de realismo en combate”, asegura un experto militar al citado medio.
El arranque de los ejercicios fue acompañado ayer de una retórica dura contra lo que Pekín denomina fuerzas proindependentistas de Taiwán, y en especial contra su presidente, Lai Ching-te, al que las autoridades comunistas consideran un “peligro” por sus inclinaciones secesionistas. “El independentismo taiwanés está jugando con fuego y acabará quemándose”, se podía leer en uno de los anuncios de las maniobras publicados en redes sociales. En un vídeo animado difundido por el mando del Teatro Oriental del Ejército chino, caricaturizaba al dirigente taiwanés como un gusano verde al que acababa agarrando con unos palillos. “Un parásito coqueteando con la destrucción final”, decía una leyenda sobre las imágenes.
Las maniobras pueden considerarse la respuesta de Pekín a la creciente tensión con Taipéi, después de que Lai tildara a la República Popular de “fuerza hostil extranjera” el mes pasado y anunciara medidas para frenar las operaciones de “infiltración” de Pekín en la isla. Algunos analistas también las han interpretado como una muestra de la oposición de China a que Estados Unidos aumente su apoyo a Taiwán. Los ejercicios coinciden con una gira por Asia del secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, quien ha asegurado que Washington garantizará una “disuasión sólida” y “creíble” a través del estrecho de Taiwán contra las acciones “agresivas y coercitivas” de China.
Estados Unidos, principal aliado de Taiwán, condenó el martes las acciones de Pekín: “Una vez más, las agresivas actividades militares de China y su retórica hacia Taiwán sólo sirven para exacerbar las tensiones y poner la seguridad de la región y la prosperidad del mundo en peligro”, replicó el Departamento de Estado estadounidense. en un comunicado. Japón y la Unión Europea también expresaron su preocupación.