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Beaton: «En una planta petrolífera te dicen burradas machistas, en el cómic lo hacen online»

Beaton: «En una planta petrolífera te dicen burradas machistas, en el cómic lo hacen online»

Sergio Andreu |

Barcelona (EFE).- La historietista canadiense Kate Beaton se ha hartado de recibir premios por «Patos. Dos años en la arenas petrolíferas» (Norma), un cómic autobiográfico sobre la experiencia laboral que vivió en un entorno extremo, en lo humano y lo climático, para afrontar las deudas contraídas para pagarse la universidad.

Invitada de Comic Barcelona, que este viernes ha abierto sus puertas, Beaton era conocida hasta la publicación de este diario gráfico por las tiras ‘Hark! A Vagrant, que mezclan humor, historia y literatura.

Un cambio de registro que dejó a seguidores y críticos con el paso cambiado, pero que ella, autora también de cuentos infantiles -acaba de publicar la fábula ‘La tiburonilla’ (Astronave)- considera lógico pare evitar caer en la desidia.

«Si te pasas todo el tiempo haciendo lo mismo, seguramente te quedes sin gas. Nos criamos con las tiras cómicas de los periódicos que se pasaban 40 años con la misma premisa. Soy una artista más potente si hago cosas distintas», se reafirma en una entrevista con EFE.

Un éxito sorpresivo

Pero Beaton (Mabou, 1983) reconoce que también a ella le sorprendió el éxito de su debut largo, 400 páginas que recogían -en un áspero blanco y negro- sus vivencias mientras radiografiaba el desconocido modo de vida en las plantas de extracción.

«No esperaba que el libro fuera así de grande. Mi preocupación principal era que fuera veraz, que si la gente que había trabajado allí lo leyera no me dijera: ‘esto no era así para nada’. Eso hubiera sido mucho peor que no vender ni un ejemplar», argumenta.

La historietista canadiense Kate Beaton posa para EFE en el salón Comic Barcelona. EFE/ Alejandro García

Mientras estaba en el helado campamento de Alberta, donde la palabra comodidad había salido del diccionario, la veinteañera Beaton no pensó nunca en convertir en libro este mundo donde las mujeres son una ‘rara avis’ y la ley la impone la compañía para la que se trabaja.

«La mayor parte del tiempo era un lugar desmoralizante. El primer año creo que no dibujé nada. ¡Lo único que quería era ganar dinero para pagar los préstamos!», se ríe ahora.

Fue en 2014 cuando decidió «abocetar» unos recuerdos para ver cómo reaccionaba la gente, y se lanzó.

«Fue una catarsis. Poner por escrito mi experiencia y dibujarla, porque cuando terminas te has disociado de lo que cuentas. Mis editores y yo hablábamos de Katie, el personaje, como si fuera otra persona», revela.

Un ecosistema machista

Uno de los aspectos para los que no estaba preparada era para afrontar el machismo que imperaba en aquel ecosistema.

«Me lo encontré todo de cara debido al brutal desequilibrio de géneros y al aislamiento al que estábamos sometidos. Pero era algo a lo que había que acostumbrarse», rememora Beaton, quien no juzga a sus personajes, que en ocasiones parecen salidos de un western.

Para la autora, el machismo no es un fenómeno que se circunscriba a lugares de trabajos físicos, sino que está presente también en el mundo del cómic, aunque utilice otra forma de manifestarse.

«En el campo de trabajo estaba muy presente, de repente alguien te soltaba una burrada. En el cómic todo pasa ‘online’. La gente se esconde detrás del ordenador si tienen alguna cosa fea que decir», señala.

Los historietistas ,Graig Thompson (i), Kate Beaton (2i), Jaime Hernandez (2d) y Chris Ware (d) posan este viernes en la 43ª edición del Comic Barcelona.EFE/ Alejandro García

Abuso de los recursos

Junto al sexismo, el otro tema clave de ‘Patos’ es el abuso de los recursos naturales. De hecho, el título hace referencia a la muerte de un millar de patos en 2008 intoxicados al pararse a descansar en lo que pensaban que era una laguna cristalina.

Y como ciudadana del país vecino a los EE.UU. de Trump, la dibujante no sabe qué vaticinar ante una época «tan volátil».

«Son una grandísima potencia económica que podría hacerle mucho daño a Canadá, pero los canadienses nos sentimos muy rebeldes ante esa idea», apunta la dibujante, que cree que la prepotencia de Trump tiene algún factor positivo colateral.

«Creo que lo que está haciendo Trump es detener el populismo en Canadá», defiende Beaton ante la reacción de sus conciudadanos. EFE