Por Natalia Kidd |
Buenos Aires (EFE).- La reconfiguración del comercio global determinada por el nuevo esquema de aranceles impuestos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tendrá efectos directos y colaterales para Argentina, pese a que quedó en el lote de países a los que se aplicará solo la alícuota general del 10 %.
Estados Unidos es el segundo mayor destino de los productos del país suramericano, después de Brasil, con colocaciones que en 2024 ascendieron a 6.395 millones de dólares, un 8 % de las exportaciones totales del país suramericano.
Según datos de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), en 2024 el 58 % de las exportaciones argentinas -fundamentalmente aceites crudos de petróleo y oro- ingresaron a Estados Unidos con arancel del 0 %.
Estados Unidos aplicará desde el sábado un arancel del 10 % adicional sobre los bienes argentinos.
Algunos productos exportados por Argentina quedaron excluidos, principalmente productos de petróleo, oro y carbonatos de litio, mientras que los más afectados serán carnes, vinos, pescados y agroalimentos en general.
El Gobierno de Javier Milei, de buena relación con Trump, sostiene que Argentina fue «beneficiada» al quedar entre los países con aranceles más bajos entre las nuevas alícuotas impuestas.
«La franja que le tocó a Argentina es relativamente baja en comparación con otros países. Estados Unidos no es el principal mercado de destino de Argentina. Es muy posible que estos aranceles tengan un impacto, pero menor al de otros países», dijo a EFE la investigadora y experta en relaciones internacionales Florencia Rubiolo.
Efectos colaterales
El anuncio de Trump y sus consecuencias para el sistema global del comercio llegan en momentos en que Argentina lleva adelante un proceso de apertura de su mercado, con bajada de aranceles para algunas importaciones tras años de fuertes restricciones, al tiempo que necesita con urgencia aumentar sus ingresos por exportaciones para intentar fortalecer sus exiguas reservas monetarias.
«La Unión Europea (UE), China y muchos otros países, castigados con aranceles mucho mayores, seguramente buscarán mercados alternativos a Estados Unidos. En este escenario, Argentina se presente como una economía absolutamente abierta y un tipo de cambio planchado que favorece las importaciones», señaló a EFE Lisandro Mogliati, consultor en negocios internacionales.
Para Mogliati, también profesor universitario de comercio exterior, la industria argentina podría verse perjudicada por un mayor ingreso de importaciones y afrontar dificultades adicionales a la hora de exportar debido al aumento de la competencia entre los países vendedores.
Oportunidades
La CERA advirtió este jueves en un comunicado que las medidas de Trump «generarán un escenario global de alta volatilidad e incertidumbre» por «efectos de desvío de comercio, con impacto particular sobre las pymes industriales» argentinas.
Pero afirmó que este mismo escenario global «podría generar oportunidades para Argentina en Estados Unidos y en terceros mercados».
Para Mogliati, Argentina, uno de los mayores productores y exportadores mundiales de granos y derivados, podría beneficiarse de un mayor acceso a mercados como la UE, China y otros países asiáticos si éstos imponen represalias y merman sus compras de productos agrícolas a Estados Unidos, aunque ello -matizó- también podría empujar a una bajada internacional de los precios.
El nuevo escenario también podría mover a la UE a acelerar el proceso de ratificación del acuerdo de libre comercio con el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).
«El arancel del 20 % a UE puede funcionar como un incentivo para que se acelere en Europa la ratificación del acuerdo UE-Mercosur», apuntó Rubiolo, directora de Insight 21, central de conocimiento de la Universidad Siglo 21.