Nueva York (EFE).- Los principales indicadores de Wall Street cayeron casi un 6 % este viernes en otra sesión marcada por los aranceles globales del presidente estadounidense, Donald Trump, a quien el Gobierno chino respondió hoy con una represalia equivalente.
Al cierre de la jornada, el S&P 500 perdió un 5,97 %, el Nasdaq un 5,82 % y el Dow Jones de Industriales un 5,5 % tras último tramo de operaciones altamente volátil por el temor a que se desate una guerra comercial y que esta provoque una recesión.
La volatilidad se disparó hasta un 50 % en la plaza estadounidense, que registró su peor jornada bursátil desde el año 2020, marcado por la pandemia de la covid-19, al superar las ya abultadas pérdidas de la víspera.
En estos dos últimos días de reacción a los aranceles, Wall Street ha perdido unos 6,4 billones de dólares de valor, un récord, según The Wall Street Journal, y la cifra ronda los 10 billones desde la investidura de Trump.
En el conjunto de la semana, el Nasdaq recorta un 10 %, el S&P 500 un 9 % y el Dow un 7,9 %.
Todos los sectores corporativos cerraron hoy en rojo, y las mayores pérdidas recayeron en las empresas de energía (-8,7 %), financieras (-7,4 %) y tecnológicas (-6,3 %).
Por empresas, destacaron los retrocesos de las energéticas ConocoPhillips (-9,5 %) y Chevron (-8,3 %); las tecnológicas Nvidia (-7,4 %) y Tesla (-10,4 %); o las financieras JPMorgan (-7,5 %) o Citigroup (-8,1 %).
El petróleo de Texas cae un 7,4 %
El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró este viernes con una caída del 7,41 %, hasta 61,99 dólares el barril, el precio más bajo que ha registrado desde 2021, lastrado por la respuesta de China a los aranceles de Estados Unidos y el temor a una recesión económica.
Al cierre en la Bolsa Mercantil de Nueva York, los contratos de futuros del WTI para entrega en mayo restaron 4,96 dólares con respecto a la última sesión.
En el cómputo semanal, los precios del oro negro han caído un 9 %.
El crudo se ha visto presionado a la baja por el temor a una recesión económica ante la política arancelaria de la Administración de Donald Trump, el arancel del 34 % anunciado por China a todos los bienes importados de EE.UU. y el aumento inesperado de producción que planea la OPEP+.
El Gobierno chino anunció hoy la imposición de un arancel del 34 % a todos los bienes importados desde Estados Unidos a partir del 10 de abril, un día después de que Washington haga efectivo el gravamen con el mismo importe en su contra, que además se suma al 20 % anterior que Trump impuso al país asiático.
El plan arancelario del líder republicano supone un gravamen global del 10 % y tipos más elevados también contra otros bloques, como un 20 % para las importaciones europeas o el 26 % a las indias, entre otras muchas naciones y territorios.
Guerra comercial
La guerra comercial desatada por estos aranceles, que han mantenido en vilo esta semana a los mercados, ha sembrado el temor entre los operadores a una posible ralentización del crecimiento económico, que según los expertos lleva generalmente aparejada una menor demanda de combustible.
Múltiples economistas y entidades financieras como JP Morgan han advertido de que los gravámenes podrían empujar a Estados Unidos a una recesión, y justo hoy el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, afirmó que los aranceles se traducirán en una mayor inflación y un menor crecimiento económico.
El analista Ipek Ozkardsekaya, del banco Swissquote Bank, apunta hoy en una nota que la «próxima ralentización de la actividad económica» hará caer los precios del Texas al entorno de los 50 dólares el barril.
Estas preocupaciones se sumaron a los planes de ocho países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y aliados (OPEP+) de aumentar la producción en 411.000 barriles diarios en mayo.
Por su parte, el banco de inversión Goldman Sachs señala que los dos factores que antes limitaban el riesgo a la baja de los precios -la amenaza de una recesión y la preferencia de la OPEP por una producción baja- ya no existen.
La entidad redujo ayer su previsión de precios para el Texas en 2025 de 69 dólares el barril a 66 dólares.