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Trump prorrogará otros 75 días el plazo para vender TikTok

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prorrogará otros 75 días el plazo para vender la plataforma de vídeos cortos TikTok, propiedad del gigante tecnológico chino Bytedance, según ha anunciado él mismo en un mensaje en su red social, Truth. Su declaración llega un día antes de que expiraran este sábado los 75 días originales que había concedido para llegar a un acuerdo, y mientras su Administración negocia para tratar de cerrar un pacto de venta a empresas estadounidenses.

“Mi Administración ha estado trabajando muy duro en un acuerdo para salvar TikTok, y hemos hecho enormes progresos. El acuerdo exige más trabajo para garantizar que se firmen todos los permisos necesarios”, escribe el presidente, al revelar que firmará una orden ejecutiva con la nueva prórroga. “Seguimos negociando de buena fe con China”, agrega, al apuntar que los aranceles mínimos del 10% que ha impuesto esta semana al resto del mundo, y que para Pekín son del 34%, han introducido una nueva complicación en las conversaciones.

“No queremos que TikTok se apague”, concluye Trump, “seguimos con ganas de continuar trabajando con TikTok y China para cerrar el acuerdo”. Con esa búsqueda del pacto trata de evitar que la plataforma deje de funcionar en Estados Unidos, como obliga una ley aprobada antes de su llegada al poder, a menos que la aplicación pase a ser propiedad estadounidense.

El presidente celebró el miércoles una reunión para tratar de decidir el futuro de la popular aplicación, que utilizan cerca de 170 millones de estadounidenses según datos de la empresa.

Entre los interesados por hacerse con la exitosa plataforma se encuentran gigantes tecnológicos como la plataforma de comercio electrónico Amazon. Pero algunos medios estadounidenses apuntaban que el favorito para hacerse con la red social es un consorcio de empresas estadounidenses en el que están incluidas las firmas de inversión Andreessen Horowitz, Blackstone y la tecnológica Oracle.

Según publicaba esta semana el diario Financial Times, bajo el plan se crearía una nueva entidad que se haría cargo de la red social y que alquilaría el algoritmo de TikTok, envidia del sector por su precisión a la hora de ofrecer a sus usuarios contenido de su interés que prolonga su tiempo interactuando con la aplicación.

El codiciado algoritmo, según esos planes, continuaría en manos chinas. Oracle tendría una pequeña participación en esa entidad y aportaría garantías de seguridad para los datos estadounidenses. Esta compañía está controlada por Larry Ellison, un empresario con simpatías republicanas cercano a Elon Musk y con buena relación con el propio Trump.

El domingo, a bordo del Air Force One, Trump había asegurado, falsamente, que el Congreso le había dado el mandato de organizar él la venta de TikTok. “Estamos trabajando en ello. Tenemos muchos posibles compradores. Hay un enorme interés en ello. La decisión va a ser mía, como saben, a través del Congreso, que me ha dado el poder de tomar la decisión, y tenemos un gran equipo de personas que básicamente están recibiendo ofertas. Tenemos mucha gente que quiere comprarla”.

Durante su primer mandato, el republicano se había mostrado muy crítico contra la aplicación y había expresado su voluntad de cerrarla. Pero durante la campaña electoral el año pasado defendió mantener abierta una aplicación que se ha convertido en una de las principales fuentes de información para millones de estadounidenses, especialmente entre los más jóvenes.

Una ley aprobada por demócratas y republicanos en mayo del año pasado en el Congreso de Estados Unidos estipulaba que, si para el 19 de enero TikTok no se había separado de ByteDance, sería ilegal que las compañías le diesen servicio a la plataforma para distribuirla o acogerla. En caso de hacerlo, deberían pagar una multa de 5.000 dólares por usuario.

En un caso de amplias ramificaciones geopolíticas, el Departamento de Justicia de la Administración de Joe Biden alegaba que la ley es necesaria para proteger la seguridad nacional de EE UU frente a China, el gran rival económico y geopolítico de Washington. El Gobierno demócrata argumentaba que la plataforma de propiedad china podría divulgar contenidos propagandísticos a sus usuarios de tal modo que ellos no se dieran cuenta. Y que ByteDance podría obtener datos de sus consumidores estadounidenses y entregárselos al Gobierno chino. TikTok argumentaba, por su parte, que la medida viola la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense, que protege la libertad de expresión.

Apenas 48 horas de que la medida entrara en vigor, el Tribunal Supremo dio la razón al Departamento de Justicia el 17 de enero. Pero el mismo día que regresó a la Casa Blanca, Trump ordenó imponer una prórroga de 75 días para dar tiempo a buscar un comprador. Era algo muy irregular: la norma solo preveía extender el plazo en el caso de las negociaciones para la venta ya estuvieran avanzadas, no en el caso de que aún no hubieran comenzado, como ocurría en ese momento.

En la orden ejecutiva que firmó para mantener el funcionamiento de la plataforma de vídeos, el presidente ordenó a la fiscal general, Pam Bondi, y al Departamento de Justicia que no hicieran cumplir la ley durante ese plazo.